World Youth Movement for Democracy

   Home   About  Participate  Resources   Events   WYMD Chat        Contact Us   Join Now! 

Jessica Rojas Alegría
México

¿CIUDADANOS ACTIVOS TRABAJANDO POR LA DEMOCRACIA?

(UN ENFOQUE DESDE LA CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANIA JUVENIL Y LA PARTICIPACIÓN POLITICA)

La participación social y el ejercicio ciudadano constituyen dimensiones clave de la inclusión de los jóvenes en la sociedad, pues mediante ellos los jóvenes expresamos tanto nuestras posibilidades como nuestros deseos en la construcción de un futuro compartido. En este campo, las nuevas generaciones enfrentamos un problemático escenario, tanto en lo Institucional como en lo subjetivo (distando mucho de los impulsos utópicos de generaciones precedentes), han cambiado radicalmente los espacios y motivos en que los jóvenes nos relacionamos con lo público y lo político.

El lugar de la juventud en la política y el desencanto con la democracia como régimen político se ha transformado sustancialmente en las últimas décadas. Hemos dejado de vincular la política y los ideales democráticos con la idea de un gran cambio social, actualmente   la participación de los jóvenes tiende a darse en ámbitos locales y fuera de los partidos políticos, asumiendo formas de pequeña escala, de menor horizonte temporal y de alcance más modesto en las pretensiones de cambio.

La cuestión juvenil se desenvuelve hoy en un contexto de cambio cultural, a nivel de los valores, que influencia sus iniciativas políticas brindando un significado generacional a su visión de la democracia, de acuerdo a su propia experiencia de vivir en un contexto signado por una prolongada crisis económica, política y social.

Podemos mencionar como una tendencia generalizada que existe un descrédito de las Instituciones Políticas y la redefinición de la idea de sistema democrático por parte de los jóvenes, este aspecto aparece vinculado con la percepción de que el sistema político, el sistema electoral y de partidos no representa nuestras demandas, ni se ve comprometido con la promoción de mayor igualdad. Los jóvenes valoramos la democracia como espacio para diseñar nuestros propios proyectos, pero no vemos que la democracia formal sea condición suficiente para ello.

La forma mas evidente del rechazo se manifiesta en el hecho de no participar en los comicios electorales y la negación del voto como instrumento de participación ciudadana.

Las encuestas (como la Encuesta Nacional de Juventud 2005, realizada por el Instituto Mexicano de la Juventud), muestra en general, que los jóvenes participamos poco de movimientos estudiantiles, sindicatos, partidos políticos y organizaciones comunitarias, instancias que en generaciones precedentes concentraban el grueso de la participación juvenil. A pesar de que en el imaginario de los jóvenes persiste una fuerte conexión entre asociatividad y política, la participación en Instituciones Políticas es la que presenta menor atractivo. De hecho, la gran mayoría no se identifica con ningún partido y de la minoría que tiene preferencias político-ideológicas, el porcentaje de militantes es mínimo.

Si bien los jóvenes manifestamos el descrédito respecto de organizaciones tradicionales de la política, valoramos altamente la participación como mecanismo para la autorrealización y obtención de logros. Lo que rechazamos, más bien, es el tipo de práctica política y la forma en la que se nos convoca al sentirnos manipulados por otros y para fines con los que no nos identificamos.

Podríamos afirmar que, así como la palabra clave en las políticas públicas de infancia es protección y en las ligadas a la mujer - igualdad, en las políticas de juventud la palabra clave es; participación .  

Actualmente los jóvenes tendemos a ser más esporádicos y discontinuos en la participación: nos involucramos generalmente en actividades puntuales, durante ciertos periodos, sin comprometernos en el largo plazo.

No obstante, desde el Enfoque de Ciudadanía Juvenil (1), el joven es percibido como "sujeto de derechos" donde su problemática vital es reconocida por el Estado y la sociedad, a través de su participación activa en la formulación de políticas de juventud. Los jóvenes son considerados como agentes de cambio social, se atiende su dimensión estética, se articulan las políticas de juventud con las políticas públicas y se estimula la iniciativa juvenil en sus distintas expresiones.

Debemos de entender que la política es algo más que la participación en partidos políticos, la emisión del voto o la sacramentalidad de una elección, la política se refiere a la participación en el espacio público, es el proceso mediante el cual construimos el bien de todos (el interés común).

En este sentido, podemos afirmar que la participación política puede definirse como "toda actividad de los ciudadanos dirigida a intervenir en la designación de sus gobernantes o a influir en la formación de la política estatal. Comprende las acciones colectivas o individuales, legales o ilegales, de apoyo o de presión, mediante las cuales una o varias personas intentan incidir en las decisiones acerca del tipo de gobierno que debe regir una sociedad, en la manera cómo se dirige al Estado en dicho país, o en decisiones específicas del gobierno que afectan a una comunidad o a sus miembros individuales". (2)

Así mismo, podemos hablar de un desencuentro entre la política y la juventud.

Las evidencias advierten que existe un marcado distanciamiento entre los jóvenes y las principales instituciones públicas (los partidos políticos, el congreso, la justicia, la policía). De aquí el polémico tema de la real o supuesta apatía juvenil en particular con nuestra participación política.

Todo parece señalar que esta situación se relaciona con el descanto producido por instituciones que funcionan cada vez mas burocráticamente, percibiéndose como instituciones inertes o rutinarias, lo que contrasta con el deseo predominante de los jóvenes, quienes quieren ser testigos y participes   de cambios más a corto plazo y de fondo.

Siempre que hablamos de juventud nos viene a la cabeza la idea de futuro, quizás porque recordamos aquellos primeros años de esta etapa en donde aun veíamos los años por venir; esa mañana que ya se hizo hoy.   Sabemos por lo mismo que ese tiempo no regresa, que su impacto es para siempre en nuestras vidas y que las acciones que realicemos en esta etapa influyen no solo en nuestro entorno personal, sino que al fungir como eslabones generacionales de cambio social impactamos ampliamente en los grandes cambios que vive nuestra sociedad incluso, a nivel mundial.

No obstante, es necesario dejar de lado los enfoques paternalistas con los que se miran a los jóvenes y apostar por una perspectiva de ciudadanía y de sujetos protagonistas no sólo de una historia personal sino también colectiva, valorar y estimular su participación como ciudadanos y en los asuntos de orden político. Concretar una política definida por derechos a ser promovidos y reconocidos y no por jóvenes vistos como problemas.

Los jóvenes tenemos un estado de ánimo que puede transformarse en una poderosa fuerza de cambio: aspiramos a un empleo, a oportunidades educativas, espacios de participación, la seguridad de un futuro mejor.

Como ciudadanos activos que trabajamos por la democracia, es nuestro deber velar intensamente para alcanzar ese mejor horizonte que esperamos.

La política pública debe ser la gran igualadora de oportunidades. Debe ofrecer opciones efectivas para los   millones de jóvenes que tendrán nuestros países (tan solo en México 36 millones para el año 2012 cifra que será el máximo histórico en nuestro país). (3)

Los jóvenes no queremos que la democracia se divorcie de la búsqueda de libertad, de inclusión, de justicia y de equidad.

Desde mi experiencia en el trabajo con el sector juvenil para el fortalecimiento de la democracia en mi país (México), cuando consultamos a los jóvenes sobre su interés por participar en dichas organizaciones, la respuesta es altamente positiva, lo que demuestra que rechazan las prácticas con las cuales dichas organizaciones se manejan, y no sus fines u objetivos concretos. Esto es muy relevante: los jóvenes queremos participar (y lo hacemos cuando las convocatorias son transparentes y compartibles) pero no queremos sentirnos manipulados.   

Y tal vez sea aquí donde encontremos un indicio del por que fomentar en los jóvenes el ser ciudadanos activos de tiempo completo que trabajen por la democracia en sus lugares de origen, en mi experiencia como joven que participa activamente desde la sociedad civil organizada trabajando por la democracia e involucrando a otros jóvenes de esta loable y prioritaria labor puedo mencionar que desde el año de 1996 que comencé a involucrarme en la observación electoral juvenil de procesos locales y federales, a diseñar e implementar distintas iniciativas referentes a la participación de los jóvenes en la política, (entendida ésta en un sentido más amplio y más rico que el de la competencia electoral), la educación cívica, la participación ciudadana y el fortalecimiento de la cultura democrática vista bajo la óptica de referencia del sector juvenil (principalmente por una cuestión de identificación generacional), puedo constatar que aunque el trabajo es permanente y el compromiso innegable, el fortalecimiento de la democracia requiere mas que un compromiso individual y de contagio a nuestros semejantes, debemos de pugnar por establecimientos de democracias participativas alrededor del mundo, en donde el ejercer la democracia sea mucho mas que una simple forma de gobierno y se materialice en una forma de vida, en apropiación de sujetos activos y participativos que sustenten los principios de corresponsabilidad, transparencia, pluralidad, legalidad, honestidad y dialogo.

En este sentido, se precisa pertinente la integración de los jóvenes en el desarrollo e implementación de una estrategia surgida desde, con y para el sector juvenil que promueva la mayor participación del sector; no solo vistos bajo la óptica de sufragantes el día de una jornada electoral, situación cuantitativa y numérica que es por si misma digna de considerar, sino revalorando el papel fundamental que los jóvenes desempeñamos en el actual escenario político de nuestros países al;

- fungir como eslabones generacionales entre adultos y una generación infantil que adopta los modelos y estereotipos marcados por los jóvenes,  

- la capacidad de movilidad característica del sector la cual nos permite establecer códigos de comunicación entre pares al interior de los grupos sociales entre los que nos desenvolvemos (organizaciones juveniles, escuela, clubes, comunidad, etc.),

- contar con mayor acceso a la comunicación y destrezas en el manejo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC´s) situación que propicia la involuntaria acumulación de la información, etc.

Al involucrarnos en iniciativas de participación ciudadana seremos verdaderos ciudadanos activos coadyuvando al fortalecimiento de las democracias participativas en cada una de nuestras comunidades o rincones del mundo donde nos encontremos, todos seremos ganadores, no solo aquellos que tendrán la gran oportunidad de participar en reuniones como la   Quinta Asamblea del Movimiento Mundial para la Democracia , ganaran las Instituciones al fomentar entre los jóvenes la confianza y credibilidad de su actuar, ganamos los integrantes de Organizaciones Civiles No Gubernamentales al generar ciudadanía y fortalecer entre los jóvenes el interés por acercarnos a las cuestiones publicas, pero lo mas importante es que entre todos contribuimos a que gane la Sociedad Global al fortalecer la participación ciudadana y posicionar la importancia de los jóvenes como actor estratégico para el fortalecimiento de la democracia en nuestro mundo.

Invertir en los jóvenes no es solo una necesidad para garantizar el relevo de la fuerza de trabajo e incrementar el potencial productivo de las economías nacionales, más que eso, es una urgencia para avanzar hacia sociedades más incluyentes en acceso al bienestar y a la participación ciudadana, y en el uso productivo del conocimiento.

Actuar para y con los jóvenes es clave si queremos proyectar sociedades mas incluyentes a futuro, la inclusión de los jóvenes es clave para imprimirle sustentabilidad a la cultura democrática en nuestros países. Las distintas formas de exclusión socio-económica y política amenazan la gobernabilidad futura y en esto los jóvenes podemos ser tanto victimas como disruptores en términos de convivencia social y democrática.

(1) Este enfoque es desarrollado por especialistas del Banco Interamericano de Desarrollo BID

(2) Conway, M.: La Participación Política en los Estados Unidos, Ediciones Gernika, México, 1986. Pág. 11-25.

(3) Fuente: Instituto Mexicano de la Juventud www.imjuventud.gob.mx